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[ q t r e q t ]



// punto y coma de ebullición

{ recolgando esto por si se pierde en el foro }



primer segundo

    Narsaq  (que significa llanura).

    Está en el baño, obviamente. Ha comido. Napolitanas. Ay, pobre. Con lo difícil que es vomitar el chocolate.
    Estaba por avisarle de que luego se iba a arrepentir, pero parecía tan feliz metiéndose aquella masa de hojaldre resplandeciente entre las dos filas de sus dientes, empujando con los dedos e intentando llenar el vacío de siete larguísimos días. Casi me hace caer a mí también, porque dios, maldito sea el chocolate. 
    Se puso a llorar toda llena de pepitas marrones y las manos azucaradas. Por un momento pensé que iba a hacerlo allí, en la calle. Ya tenía ahí el índice y el anular separados del resto y listos. Encogió la barriga y corrió, arqueándose de vez en cuando, tropezándose con el aire y juro que sufriendo cada poro de su carita manchada. Me la imagino, pobre pobre pobrecita, y me dan ganas de entrar a sujetarle el pelo o algo. Pero es que tiene vergüenza de que la vean vomitar. No sé. Si escucho cada arcada y el splash en el agua del váter con un reconocimiento detallado que no necesita descripción gráfica. Hay muchos, bastante largos, así que me preocupo menos porque sé que saldrá feliz.

segundo segundo

    Ilulissat (que significa icebergs).

    Hemos pintado el volkswagen con spray y pintura acrílica e incluso acuarelas. Yo he dicho que cuando llueva va a parecer el rímel azul de Tania cada vez que llora. Narsaq ha pensado un momento en si eso era bueno o malo y luego se ha ido silenciosamente. Ahora vuelve con un bote de barniz. No creo que el barniz valga para este material, pero prefiero no decirlo. Huele tan fuerte que iremos drogando a gente al conducir. 
    Por cierto, digo en voz alta, ninguna de nosotras tiene carné. Narsaq me mira y me arrepiento porque bastante asfixiada está ya. Pero es que ha comprado una caravana sin intención de hacerse el carné. Dice que no pasa nada, que la conduciremos muy poquito y la usaremos para vivir más que otra cosa. Suena tan bien que sonrío (aunque puede ser el barniz). Mientras ella llena de laca tóxica las puertas, yo pongo pegatinas de flores alrededor de la bandera gay en el maletero. Es todo tan bonito, así. A veces quiero pensar un poco más como Narsaq. Si estamos pintando una caravana, nos preocupamos por los pigmentos y las líneas y que los dibujos salgan bonitos. No importa que no sepamos lo que son las marchas, ni que no tengamos un colchón y unas mantas que poner dentro para dormir. Ahora lo que tengo que hacer distribuir los girasoles de manera que cubran siete líneas gruesas de colores. 
    Parecerá que la pongo de simplona, pero es la chica más segura que conozco.
    La veo a través de la ventanilla y me sonríe.

tercer segundo

    Narsaq (que significa llanura).

    Está borracha y ha empezado a abrazarme y a decir lo de siempre. Que está gorda, que está gorda y ha cogido un cuchillo de plástico de McDonald's y ha intentado cortarse esa barriguilla adorable que tiene. Se lo he arrancado de las manos porque aunque ese borde curvo es completamente inofensivo, la condenada lo presiona contra su piel con una fuerza que me asusta. Se me tira encima y me dice que quiere vomitar, al oído, agarrándome por el cuello. Huele peor que el volkswagen. Intento arrastrarla hasta el baño. La mujer detrás de la barra me ve y me grita que ni se le ocurra potar en los baños que luego hay alguien que tiene que limpiarlos. Le digo que se vaya a la mierda. Narsaq empieza a reirse como una loca. Mi impertinencia no ha llamado mucho la atención, pero con sus carcajadas nos mira hasta la estatua del payaso gigante.
    Narsaq tiene arcadas y quiere cerrar la puerta para vomitar sola. Pero no puede ni mantenerse en pie. Así que le digo que no, que esta vez voy a tener que verla y se va a aguantar. Me mira como si no me entendiese. Le da una arcada. Se mantiene de pie, intentando retener el vodka dentro de ella. Puedo ver el esfuerzo que hace para tratar de frenar el tío vivo en el que está su cerebro, erguir sus piernas firmes, vocalizar con lógica para decir claramente doy asco, doy asco y vomito porque si no estoy delgada no me querrás.
    (Me dio igual que el drama ya fuese suficiente con solo una de nosotras montando la escena)
    Lloro.






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