[ q t r e q t ]




  • Sub entra en la habitación que es blanca blanca como todo el hospital, las cortinas están echadas y la televisión (con más culo que pantalla) está apagada incrustada a la pared.
  • Sub entra en la habitación que es blanca blanca como todo el hospital, la niña que sigue siendo una niña que no es más que una niña que no debería estar ahí siendo tan niña duerme encima de una cama de esas también blancas, como puede saber si de verdad es una cama o una camilla o una tumbona o una hamaca si no le está prestando atención si encima está esa niña tan niña con una aguja en el brazo.
  • Sub entra en la habitación que es blanca blanca como toda la niña, sin una pizca de alborozo en sus mejillas, como un cádaver ya sumiso y resignado. tiene los dedos presionados por pinzas blancas y huesudos como una progresión de hilo-nudillo-hilo-nudillo-hilo-uña. tiene la boca seca los labrios agrietados las pestañas plegadas las persianas bajadas los pies no se ven el pelo azul vahído enredado. y sub piensa qué débil que fue, qué poco aguantó, cómo se dejó llevar, cómo cerró los ojos y dejó caer su cuerpo sobre el suelo y no se despertó ni cuando el samur y sus luces rojas y sus médicos bordes y sus ruidos asquerosos la raptaron. y sub le grita cómo ha podido hacerse eso, cómo ha podido caer en manos agenas que le meten vida intravenosa. cómo puede estar tan callada mientras tiene el pelo tan despeinado y la engordan sin que se dé cuenta.
  • sub grita pero la niña no la escucha
  • (seguramente sea porque la niña es ella)

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